
Ya hemos hablado anteriormente por aquí de los malos momentos por los que está pasando el programa de entretenimiento "La Tribu". Y es que el regreso del que fue líder indiscutible de la cadena hace algunos añitos, Javier Sardá, no sólo no ha obtenido el arrollador éxito con el que se frotaban las manos en los despachos de Telecinco, sino todo lo contrario: podemos considerarlo un auténtico fracaso.
En su primera emisión, a pesar de contar con la expectación provocada, ya fue superado por su más directo competidor, "DEC". A la semana siguiente, contando con la presencia de Ana Obregón, los resultados fueron aún peores. Justo entonces, Mercedes Milá anunciaba que abandonaba el programa debido a las malas críticas recibidas por los internautas, y ya en su última entrega del viernes pasado, fue una de las últimas opciones de la noche incluso superada ampliamente por "Callejeros". ¿Estaremos en los albores de una despedida anticipada?
Por otro lado, Cuatro presentó ayer su nuevo reality "Perdidos en la Tribu", que a pesar del parecido de los títulos, no se trata de una parodia del espacio de Sardá. En una nueva vuelta de tuerca en el mundo de los reality-shows, este programa propone a varias familias normales y corrientes de nuestro país, el pasar 21 días conviviendo con una tribu de indígenas, aceptando sus normas, costumbres y viviendo en comunión con ellos sin ningún tipo de lujo o comodidad y sin pasarse de listo.
La verdad es que el tema no pinta nada mal. Y es que mientras hay alguna familia que enseguida se ha hecho a la idea y trata de adaptarse para pasar lo mejor posible su estancia fuera de casa, a otros el cambio les ha sentado mucho peor. Aunque es comprensible, ya que puede resultar muy duro librarnos por unos días de todas nuestras comodidades y tener que subsistir comiendo carne de mono cruda o larvas de insectos, y dormir prácticamente a la intemperie rodeado de extrañas criaturas (y no lo digo sólo por la fauna de la zona...)
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